Beata Rafaela María Porras (1850-1925)


Nacida cerca de Córdoba, fundó en esa ciudad, junto su hermana María del Pilar, la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón, encaminada a la adoración del Santísimo Sacramento y a la educación de los niños humildes. Las esclavas se expandieron con rapidez y Rafaela las gobernaba, asistida por María del Pilar como Tesorera. En 1893, María del Pilar, a quien su hermana reprochaba su activismo, se convenció de que Rafaela no reunía las condiciones necesarias para cumplir sus funciones de gobierno. En consecuencia, realizó una campaña interna contra ella y logró su destitución. María del Pilar entonces ocupó su puesto por diez años. Durante ese tiempo y veintidós años más, Rafaela vivió apartada, olvidada y menospreciada, pero dichosa de poder dedicarse de lleno a la oración y a las buenas obras. A su muerte, habiendo descubierto lo que había pasado y sus virtudes heroicas, las autoridades romanas abrieron su proceso de beatificación sin tardanza, y Pío XII la elevó a los altares en 1952.

* Se necesita tener la mirada limpia para ver la estrella que a cada uno le manda el Señor. Procura hacer un rato de meditación, a solas y en silencio con tu Padre Dios.

San Guillermo de Vercelli


Monje - († 1142)

Nació por el año 1085 en Vercelli, como indica su nombre, en el norte de Italia. Pocas cosas sabemos de su nacimiento e infancia, pero sí de su juventud y mocedad como un prodigio de mortificación y de don de milagros.

El solía decir a los monjes que trataban de imitar su vida y pretendían seguirle a todas partes: "Es necesario que mediante el trabajo de nuestras manos nos procuremos el sustento para el cuerpo, el vestido aunque pobre y medios necesarios para poder socorrer a los pobres. Pero ello no debe ocupar todo el día, ya que debemos encontrar tiempo suficiente para dedicarlo al cuidado de la oración con la que granjeamos nuestra salvación y la de nuestros hermanos".

Ahí estaba sintetizada la vida que él llevaba y la que quería que vivieran también cuantos quisieran estar a su lado.

Cuando todavía era un mancebo hizo una perigrinación a Santiago de Compostela que en su tiempo era muy popular y que hacían casi todos los cristianos que podían. Pero él lo hizo de modo extraordinario: Se cargó de cadenas, que casi no podía arrastrar por su gran peso, y apenas tomaba bocado. Un día llegó a las puertas de una casa de campo y parecía desfallecer. A pesar de ello habló así al dueño de la misma que parecía ser un valiente caballero: "Señor, estas cadenas se me rompen continuamente y me hacen muchos honores porque son vistas por todos. ¿No serías tan bueno que me dieras una coraza para llevarla escondida junto a mis carnes y un casquete para mi cabeza? Dicho y hecho. Guillermo salió de la presencia de aquel caballero con gran esfuerzo, ya que apenas podía moverse con tanto hierro y con los dolores enormes que le proporcionaban. Vuelto a Palermo, el rey Rogerio que había oído ya hablar muchas maravillas de aquel raro peregrino, sintió grandes deseos de verlo.

En la corte se contaban chascarrillos a su costa y cada uno lo tomaba a chacota y decía de él las cosas más raras e inverosímiles. En aquella corte había una mujer que llamaba la atención por su vida deshonesta y ella al oír hablar de la santidad del peregrino dijo a todos los cortesanos: "Yo os prometo que le haré caer a ese pobre hombre en mis redes de lascivia". Se arregló lo mejor que pudo y se dirigió a visitarle. El santo hombre la recibió con grandes muestras de simpatía y tuvo con ella una larga conversación creyendo la dama que ya lo había conquistado para el pecado. Así volvió contenta a la corte y contó sus victorias. Pero habían quedado que volvería aquella noche para pasarla con él. El santo peregrino la invitó, la tomó el brazo y le dijo: "Ven y acuéstate conmigo en este lecho nupcial". El extendió las brasas y llamaradas de una gran hoguera que había hecho preparar y se arrojó en ellas. La pobrecilla mujer, que se llamaba Inés, cayó avergonzada y prorrumpió a llorar al ver que no le tocaba el fuego al siervo de Dios. Hizo penitencia, abrazó la vida religiosa y murió santamente.

En Monte Vergine fundó un célebre monasterio y purificó la corte y los palacios de tanto pecado como se cometía. Príncipes y labriegos, hombre y mujeres abandonaban su mala vida y seguían su ejemplo dejándolo todo por seguir a Jesucristo.

Desde este Monte Sacro, que ahora se llama como en tiempos de San Guillermo, Monte de la Virgen, nuestro Santo continuaba ejerciendo un gran influjo por medio de su oración y vida de sacrificio. Lleno de méritos, murió el 25 de junio de 1142.

Santa Rafaela de Porras

MISA DE CANONIZACIÓN DE RAFAELA MARIA PORRAS Y AYLLÓN
HOMILÍA DEL SANTO PADRE PABLO VI
Domingo 23 de enero de 1977



Venerables Hermanos y amadísimos hijos,
Un gozo profundo embarga nuestro corazón y un canto de júbilo aflora a nuestros labios en estos momentos que estamos viviendo. Sentimos que en nuestra voz se condensa el himno de alabanza de toda la Iglesia, exultante por los destellos de nuevo esplendor sobrenatural, alentada por una renacida fecundidad de virtud, enriquecida con otro eximio ejemplar de santidad. Son estos los sentimientos que acompañan el acto litúrgico que celebramos: la exaltación al supremo honor de los altares de un modelo singular de humildad, la Beata Rafaela Porras y Ayllón, Madre Rafaela María del Sagrado Corazón.
Estamos ante una figura peculiar, cuyos ricos y múltiples matices personales no dejan de causar impresión, como habéis podido apreciar, a través del relato de la vida, leído hace unos momentos. Nace en el pueblo español de Pedro Abad, cerca de Córdoba, el 1 de marzo de 1850. Perdidos muy pronto sus padres se dedica con su germana Dolores a la oración y a la caridad.
Este género de vida, tan opuesto a las aparentes conveniencias de su alta posición social, suscita el contraste con los deseos de la familia; hasta tal punto que la presión familiar les hace sentir la necesidad de abrazar la vida religiosa.
El 24 de enero de 1886, el Instituto recibe el Decretum Laudis y un año después es aprobado definitivamente con el nombre de Congregación de «Esclavas del Sagrado Corazón».
La Madre Rafaela María dirige el nuevo Instituto durante 16 años con gran dedicación y tacto. Demuestra también claramente su extraordinaria profundidad espiritual y su virtud heroica, cuando por motivos infundados ha de renunciar a la dirección de su obra. En esta humillación aceptada, morirá en Roma, prácticamente olvidada, el día 6 de enero de 1925.
La vida y la obra de la Santa, si las observamos por dentro, son una apología excelente de la vida religiosa, basada en la práctica de los consejos evangélicos, calcada en el esquema ascético-místico tradicional, del que España ha sido maestra con figuras tan señeras como Santa Teresa, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola, Santo Domingo, San Juan de Ávila y otras.
Esta forma de vida consagrada queda como típica en la Iglesia (aunque existen otras formas y van surgiendo otras más), en la que Cristo es el único maestro, el inspirador, el modelo, el motivo de las más generosas donaciones, de las más íntimas confidencias, del más valiente esfuerzo de transformación de la humana existencia. Se trata de la superación de la renuncia a tantas cosas humanas, para sublimarlas en una entrega eclesial, en un vivir únicamente para el Señor, asociándose con la plegaria y el apostolado a la obra de la redención y a la dilatación del reino de Dios (Cfr. Perfectae Caritatis, 5).

Este ha sido el objetivo, este ha sido el ideal egregiamente puesto en práctica por las Esclavas del Sagrado Corazón, Instituto para el que la fundadora quiso como carisma propio el culto público al Santísimo Sacramento expuesto, en actitud de reparación por las ofensas cometidas contra el amor de Cristo, el apostolado de formación de las jóvenes, con preferencia por la educación de las pobres, y el mantenimiento de centros de espiritualidad que faciliten a las personas que así lo deseen un encuentro con Dios.
¡Cómo resulta difícil, cómo puede ser dramático a veces el seguimiento generoso y sin reserva de estos ideales! La historia de la nueva Santa es bien elocuente a este respecto. Pero precisamente en esa dedicación total a una tarea superior en la que se esconde con frecuencia la cruz de Cristo, se encuentra la garantía de fecundidad ejemplar de una vida religiosa, camino siempre válido, siempre actual, siempre digno de ser abrazado, en la fidelidad a las exigencias que impone.
Por esto, a vosotras, Religiosas presentes y ausentes, vaya nuestro saludo paterno y nuestra voz complacida, que hace eco a la de Cristo: ¡Dichosas vosotras, porque habéis elegido la mejor parte! (Cfr. Luc. 10, 42) ¡Dichosas sobre todo vosotras, hijas de la nueva Santa, si permanecéis fieles al rico y preciso legado que ella os confió; si sabéis dar toda la fecundidad universal que Santa Rafaela María soñó y que la Iglesia espera de vuestro Instituto; si desde la fidelidad a vuestro carisma propio, sabéis mirar con corazón abierto y actualizado el mundo que os rodea!
A este propósito no podemos menos de recordar dos aspectos característicos del Instituto de las Esclavas del Sagrado Corazón, que la nueva Santa pone magníficamente de relieve y que son de palpitante actualidad: la adoración a la Eucaristía y el apostolado pedagógico.
La adoración al Santísimo Sacramento, renovada, no desvirtuada, con la reforma litúrgica, constituye una fisonomía típica de Santa Rafaela María del Sagrado Corazón. En ella centra su espiritualidad, en ella educa a sus hijas, de ahí espera la eficacia del apostolado; por mantener ese punto de su regla, no dudará en tomar decisiones urgentes, aunque muy dolorosas y arriesgadas. Y es que «para ella era inconcebible una obra apostólica desvinculada del deber sagrado de la adoración eucarística». En un momento como el actual en que la vida de fe sufre no pocos quebrantos en medio de la sociedad moderna, es un compromiso de perenne validez el que las Esclavas del Sagrado Corazón, en consonancia con sus esencias fundacionales, sepan dar pleno significado eclesial y modélico a la adoración eucarística.
El apostolado, sobre todo pedagógico, en favor de la formación completa de la joven, es otra característica de la vida y obra de la nueva Santa. Ella lo vio bien claro desde el principio, partiendo de la realidad que la circundaba y buscando con ello «no sólo el bien espiritual de la Iglesia, sino la salvación y regeneración social». Su fina intuición le indicaba cuánto puede esperarse de una formación adecuada de la juventud femenina.
¡Qué maravillosas respuestas pueden venir de una educación en la piedad, en la pureza, en la generosidad de espíritu, en la capacidad de comprensión ! El campo de benéfica aplicación de esas grandes potencialidades del alma femenina se amplía hoy y se hace más expectante, ante el progresivo acceso de la mujer a las funciones profesionales y públicas. Esto mismo nos hace entrever la importancia grandísima de este apostolado para la vida social, en la que hay que poner ideales nobles, esfuerzo generoso de verdadera dignificación colectiva, clarividencia de orientaciones, honestidad de propósitos, valentía en la corrección de criterios aceptados acríticamente, respeto y ayuda efectiva para la completa realización personal de todo ser humano, a comenzar por el menos favorecido; en una palabra, poniendo la animación viva de una genuina caridad, que supera cualquier motivación meramente humana, aun la más digna.
¡Loor y alabanza a vosotras, religiosas Esclavas del Sagrado Corazón por tantos ejemplos y realizaciones también en este campo social! ¡Alabanza y aliento en vuestra tarea, tan esperanzadora y meritoria, para que sea cada vez de mayor contenido eclesial y social! ¡Complacencia por esa multitud de jóvenes, que sentimos presentes y ausentes, y que en vuestro Instituto han hallado formación humana y cristiana, para inserirse luego vitalmente en el contexto de la sociedad. Son frutos y esperanzas, que comportan una obligación de compromiso práctico, de los que Santa Rafaela María se complace, inspirándolos y acompañándolos con su intercesión desde el cielo.
A esa patria feliz, definitiva, dirigimos ahora nuestra mirada, para fundir nuestro júbilo de Iglesia que camina con la dicha perenne de esos hermanos nuestros que, como Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, llegaron ya a la meta de la Iglesia triunfante, con María la Madre de Jesús y Madre nuestra, con tantos otros hombres y mujeres que preceden y guían nuestros pasos. Ante la visión extasiante de esa Jerusalén celestial, prometida, abrimos nuestro espíritu en un himno colectivo de fe, de serena y alentada espera, de alegría que confía dilatarse, de inmensa esperanza eclesial.
Il Papa cosi prosegue in lingua italiana.

Non possiamo in questa entusiasmante assemblea non esprimere i voti che spontaneamente salgono dall’intimo del Nostro animo in questo momento solenne, che cioè la missione spirituale di Santa Raffaella Maria del Sacro Cuore continui a lasciare un solco luminoso e fecondo nella vita della Chiesa. In ciò, per prime, siete impegnate voi, Ancelle del Sacratissimo Cuore di Gesù che avete ricevuto in preziosa eredità il carisma della vostra venerata Fondatrice. Vivetene fedelmente lo spirito, e si traduca in opere di carità l’ardore del suo cuore assetato di Dio ed il suo amore spoglio di ogni affetto terreno per potersi consacrare totalmente all’adorazione del Signore e al servizio delle anime.
E in questo impegno desideriamo vedere associata la Spagna cattolica, la quale con questa Santa ha saputo offrire alla Chiesa un nuovo fiore di santità dal seno delle gloriose tradizioni morali e spirituali del suo popolo. Oh! possa questa Santa, che noi siamo felici di innalzare alla gloria degli Altari, esserle propizia interceditrice delle grazie, di cui oggi sembra avere maggiore bisogno: la fermezza nella vera fede, la fedeltà alla Chiesa, la santità del suo Clero, la fratellanza sincera fra tutti i ceti sociali della Nazione, così degnamente rappresentata in special modo dalla Delegazione governativa presente a questo rito. E possa la sua fulgida figura, coronata oggi dall’aureola della santità, effondere sulla Chiesa intera e sul mondo la verità, la carità, la pace di Cristo.

Te gusta conducir…?

La mayoría de nosotros cumplimos un cierto estereotipo que nos ayuda a encajar en la sociedad, pero hay sectores mas estereotipados que otros. En publicidad normalmente cuando se vende o se promociona algún producto, se busca como generalizar al máximo la idea para que el producto sea fácilmente vendible al mayor número de personas posible, es por ello que se buscan estereotipos muy generales o muy específicos según cada producto, marca o público al que vaya destinada la campaña publicitaria.
Desde hace un tiempo me he venido fijando en los anuncios de coches, se supone que su target (público al que va dirigido mayormente el anuncio) debe parecerse a la persona protagonista del anuncio o bien compartir con el alguna característica para que el consumidor se sienta identificado y desee tener ese producto. Pues bien, llegados a este punto en que ya tenéis ciertas nociones de cómo funcionan a grosso modo las campañas publicitarias vamos a lo que nos importa…
Habrá alguien sobre la faz de la tierra que quiera comprarse un coche y se asemeje lo mas mínimo con el protagonista del anuncio? Creo que no, ya que si fuera un treintañero con un poder adquisitivo medio – alto, aspecto atlético, unos amigos super enrollados con vidas profundas, fines de semana en parajes maravillosos y por lo menos 18000 € muertos de risa en el banco, lo que no hago es comprarme un coche de mierda, me compraría como poco un mazda, maserati o un porsche, no un polo o un ibiza, ya que si me compro estos coches que menciono poco mas que en el banco me esperan para darme una paliza porque debo tres letras del prestamo, en el gimnasio no me dejan entrar hasta que me ponga al dia an los pagos de las mensualidades, por lo que la barriga me llega hasta medio muslo y mis colegas pasan de mi porque mi casa huele como el peor de los lugares mas pútridos y hediondos que se puedan encontrar y no quieren que les acompañe a esos parajes de ensueño, vaya a ser que alguien me tire comida pensando que soy una especie protegida.
Mi consejo es que si quieres alguno de los incontables productos que la sociedad de consumo nos ofrece no te creas la publicidad mas que te crees al del seguro cuando te dice “… no se preocupe. Nosotros lo arreglaremos.”

Trabajas...?

Hace algún tiempo me cambié de trabajo, pasé de una empresa familiar, en la que no hacia más que llevar papeles de un lado a otro y la única aspiración posible era que alguien muriese para quedarme con su despacho, a una multinacional con miles de empleados, en las que si alguien sabe tu nombre es que te va a caer una buena bronca. El cambio al principio me sentó muy bien, pasé a trabajar en equipo, los jefes tenían verdadero interés en los empleados y su satisfacción con el trabajo que desempeñábamos (nada del otro mundo), las oficinas estaban acondicionadas con mobiliario ergonómico, se celebraban fiestas cada 2 meses para que los empleados nos conociéramos entre nosotros, una gran armonía en general. Pero un día, realizando mi rutina laboral, me sobrevino todo el peso de la realidad, dándome cuenta que no estaba haciendo nada, que no trabajaba, y que al igual que yo en ese mismo instante había millones de personas en todo el mundo que no estaban haciendo nada, me pareció aterrador y solo me venían a la cabeza preguntas y más preguntas tales como: Como un planeta se sostiene a base de no hacer nada? Como hemos llegado a aceptar nuestro sistema de vida? Y peor aún, como es que nadie se ha dado cuenta antes y no ha puesto remedio?
La verdad es que asustaba un poco pero de pronto me di cuenta que a pesar de no hacer nada sólo estaba haciendo lo que se me pedía, sentarme en mi lugar de trabajo, y realizar la labor por la que se me había contratado de la manera más eficiente posible. Entonces, que es lo que estaba mal? El trabajo. En si la mayoría de la gente está encantada en escaquearse de sus deberes, y más aún si es en tiempo de trabajo (yo no soy ninguna excepción). Pero eso no es lo que me mortificaba y me desvelaba todas las noches. Empecé a preocuparme cuando descubrí que no era el único que pensaba así. Había algunos en mi empresa que opinaban como yo, por lo que supuse que habría más en otros lugares, pero no investigué demasiado ya que los compañeros con los que comentamos la cuestión hacía tiempo que habían sucumbido al sistema, y ya no les importaba hacer algo o no, es más, me sugirieron que no hiciera públicas mis ideas al respecto del tema, ya que no sabían bien que acogida podría tener en la empresa y no digamos en la sociedad. A todo esto aún no he explicado cual era mi trabajo, soy teleoperador. Mi trabajo consiste en escuchar las petición de una persona, a la cual no tengo manera de saber a ciencia cierta quien es, y dar solución a su consulta con las herramientas de que disponemos (software). En el fondo no hago más que apretar un botón de una web y esperar a que el milagro obre. Puede considerarse eso hacer algo. De pequeños cuando nos preguntaban que queriamos ser decíamos: médico, bombero, astronauta… pero en algún momento nadie dice quiero ser una persona que hace cosas tan efímeras que es un suponer que hace algo. O es que los programadores trabajan o el encargado de un servidor trabaja, porque las casa y los alimentos no crecen del trafico que se hace en Internet. A que punto hemos llegado como sociedad para que un puñado de personas se reúnan entorno a un monitor y digan que están trabajando, que gracias a ellos el país avanza.
Por todo ello al final volví a mi antiguo trabajo, por lo menos allí veo a gente de verdad, hago trabajo de verdad y los jefes me llaman por mi nombre sin echarme ninguna bronca.

Los vidrios de la realidad

Te has fijado que nunca has salido al exterior sin antes ser transportado o transitar sin ningún tipo de contacto con "el otro lado", o como mucho tras un cristal, es por ello que me pregunto si es posible que el tal exterior no exista y sea una mera ilusión creada por ese mismo cristal, o incluso por las ansias de que haya algo mas ahí fuera, después de todo es propio del ser humano el migrar de un lugar a otro ya desde los albores de la historia.
Pues bien, si no hay mas realidad que la que se puede contener en las cuatro paredes en las que vivimos, volvamos todos al preciado ostracismo de nuestras casas, dejemos atrás la vida infame que los gobiernos nos han planificado, y desvelemos el gran secreto a voces que se oculta tras la prisión de cristal, ya que ese maravilloso escenario, tan fresco, bello y deseado nos es mas real que el espejismo de nuestras fantasías mas ocultas y de la verdad que se esconde detrás de cada uno de nosotros.

De que tamaño es Dios?


Alguna vez te has preguntado siguiere si dios existe, porque hay por ahí mas de uno que cree que no. Dios existe, y buena prueba de ello es que aquí estamos, tocándonos las pelotas en mitad del universo sin que nadie nos pida nada, porque hay de aquellos que piensan que dios nos vigila y se preocupa de que los sagrados preceptos de la religión cristiana se cumplan (porque todos ya sabréis que el cristianismo es la única fe verdadera, sino el maligno ya os lo explicara en el infierno), que equivocados están. Vosotros os creéis que dios esta ahí inmóvil durante todos estos millones y millones de años observando lo que hacemos, teniendo en cuenta que a la primera de cambio la cagamos con lo de la dichosa manzana, pues no. Recordad que Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, por lo que creo que es un tío mas bien regordete que se pasa las horas sentado, mirando pagina guarras de Internet y pasa olímpicamente de su "gran creación", es mas no creo que dios sea tan inmensamente grande como para ser omnipresente, me explico: tomemos por ejemplo el microorganismo mas minúsculo que se haya encontrado en nuestro planeta, comparemos su tamaño como el nuestro cosa que nos dará un valor astronómico algo así como 1 · 10 elevado a chorrocientosmil ceros veces mas pequeños, o sea un píxel mas o menos, así que si hacemos una regla de tres nos dará que dios es intensísimo, pero finito. Y volviendo a lo de hechos a imagen de dios, tendrá esposa e hijos, una vida social activa, trabajo, tareas domesticas y por ultimo, anda los del planeta tierra... hola! estamos aquí. Exacto! Dios nos ha abandonado a nuestra suerte, pero no os preocupéis estamos capacitados para llevar nuestro destino con orgullo y llegaremos a el con o sin la ayuda del divino padre.